¿Necesito la ayuda de un psicólogo?
Mucha gente piensa que si uno no es capaz de entenderse a sí mismo, cómo va a hacerlo un extraño. También hay quien piensa que las dificultades psicológicas desaparecen solas, con el tiempo, y que es mejor no remover lo que nos duele. Asimismo, otros piensan que pueden encontrar solución leyendo libros de psicología o autoayuda.
Es mejor no decidir si necesito un tratamiento psicológico o no, sino acudir a un psicólogo una primera consulta, exponer tus dificultades y escuchar sus impresiones iniciales sobre las causas del inicio y mantenimiento de tus problemas. Al igual que con cualquier otro profesional, podemos decidir entonces si estamos de acuerdo en continuar la intervención o rechazar sus servicios.
¿En qué se basa una intervención psicológica o psicoterapia?
La orientación psicológica más extendida y contrastada es la cognitiva-conductual. Esta orientación se centra en la relación existente entre los aspectos cognitivos (cómo interpretamos las situaciones en las que tenemos dificultades), la reacción emocional que sentimos y la conducta que realizamos en esas situaciones (nos bloqueamos, las evitamos..).
Esta orientación pone un mayor énfasis en la situación actual de la persona, sobre la base de que muchas dificultades se instauran por unas causas, pero se mantienen por otras. Por ello, lo que se busca es evaluar la situación actual de la persona, para desmantelar las causas que mantienen las dificultades en este momento.
¿Cómo se realiza un tratamiento?
Una intervención psicológica se puede dividir en tres fases:
a) Evaluación: el psicólogo realiza un repaso por todas las áreas de la persona (laboral, familiar, pareja, ocio) y una evaluación del inicio y mantenimiento de las dificultades.
b) Intervención: el psicólogo trabaja con el paciente la adquisición de habilidades para afrontar las dificultades en los aspectos anteriormente mencionados: cognitivo, conductual y emocional (o fisiológico). Es fundamental entrenar a la persona para que conozca perfectamente los factores que están manteniendo el problema y que sea ella misma quien, cada vez más, vaya gestionando el tratamiento en la vida diaria, dependiendo cada vez menos del psicólogo.
c) Seguimiento: se realizarán algunas revisiones cada uno o dos meses para asegurar la evolución y mantenimiento del éxito de la intervención.
¿Cuánto dura un tratamiento?
Al principio de un tratamiento se suele pensar más en las dificultades (tiempo, dinero) que en las ventajas que tiene. Cuando estamos cerca del final, sin embargo, nos damos cuenta de que aquellas dificultades eran coartadas para no hacer lo que más deseábamos.
Partiendo de la base de que cada persona requiere una evaluación individualizada, una intervención puede durar entre 3 y 6 meses (de 8 a 20 consultas aproximadamente). Se suele recomendar que las primeras consultas tengan una periodicidad semanal, distanciando progresivamente las mismas a medida que la persona vaya afrontando eficazmente sus dificultades.
Y aunque al final del tratamiento seguimos expuestos a conflictos emocionales, es mayor la capacidad de resolverlos.